Flamenco. El arte del alma

El flamenco es una tipología de baile y de música típica de la comunidad autónoma de Andalucía. Como muchas de las formas de arte que existen hoy, el flamenco también nació después de una fuerte exigencia de expresar las emociones a través de un lenguaje críptico como el baile y el canto. Antes no habían las notas musicales de las guitarras, sino que los únicos instrumentos eran los pies y las manos de los bailarines junto al canto.



El flamenco aparece por primera vez al final de 1700 entre las provincias de Sevilla, Cádiz, Jerez, Málaga y Córdoba como un movimiento de rebelión y válvula de escape de las comunidades gitanas españolas. Se tendrá que esperar la mitad de 1800 para que el flamenco se pueda ver como un auténtico espectáculo: de hecho, en este mismo plazo temporal, empiezan a aumentar en España los cafés chantates (“cafés cantantes” en castellano), donde este baile formará parte del entretenimiento nocturno. Aunque podría parecer negativo, los cafés ayudaron el flamenco a convertirse en un arte, donde bailarines y cantantes tenían que ser profesionistas.


Junto al baile, el “cante” es una parte fundamental de la exhibición. El cante flamenco se diferencia de los otros cantos populares españoles, ya que está mayormente caracterizado por un uso de la voz que recuerda un lamento de dolor, sufrimiento y miseria. No todas las voces son aptas para el cante: tienen que ser roncas, guturales y con registro medio-grave (muchas veces los cantantes hacen uso de alcohol y tabaco para conseguir tenerla).



Los que antes se exhibían en los cafés no hacían parte de la comunidad gitana, porque para los gitanos cante y baile eran, de hecho, un momento muy íntimo y personal, de compartir solo con gente amiga y seguramente no estaba pensado para divertir a un público de desconocidos.

Hoy en día, el cante está seguido por un público particular que no tiene que ser el mismo que aprecia el baile: pueden ir distintos. En cualquier caso, sigue siendo un arte muy amado en toda España (y en el resto del mundo también).

Los expertos musicólogos han individuado una gama y una variedad sorprendente de estilos que se basa en la etnia, en la sociedad y en la geografía de proveniencia. Estas variedades se llaman palos y con estos tenemos los compases que, esencialmente, representan la secuencia rítmica típica de cada uno de los palos y que los hace reconocibles al oído.



El flamenco, ambos baile y cante, forma parte de la cultura española y de la tradición gitana desde siglos y no ha dejado de ser una forma de expresión entre las más puras y crudas, donde realmente el público tiene acceso al dolor y a la pasión de las almas de quienes tienen la fortuna y el talento de tener palos y compás en su propia sangre.


Articolo a cura di: Victoria Pevere



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